La Ruta de las Miyako

Quince días. Cuatro capitales. Un solo hilo.

No vamos a intentar que te enamores de Japón. Va a pasar solo y probablemente ni te des cuenta del momento exacto

Grupo máximo de 12 viajeros ·
Osaka · Nara · Kioto · Tokio

Hay viajes que se cuentan con fotos.
Y hay viajes que se cuentan con silencios.

La Ruta de las Miyako nace de una pregunta:
¿Qué tendría que vivir una persona para que dejara de mirar Japón como un turista?

No lo vas a notar el primer día. Puede que ni el tercero. Pero en algún momento — quizá frente a un jardín, quizá dentro de un templo vacío, quizá simplemente parado en un cruce de Osaka a las nueve de la noche — vas a dejar de buscar la siguiente foto.

Y ese momento es, en realidad, todo el viaje

No hemos diseñado este itinerario para que veas más. Lo hemos diseñado para que, cuando vuelvas, tengas algo que contar que no sea una lista.

Pero antes de hablarte del viaje, déjame adivinar algo sobre ti.

¿Te reconoces en esto?

Japón lleva un tiempo ahí, en esa lista que no borras nunca. Pero no quieres ir a tachar templos como quien tacha tareas. 

No te interesa un grupo de veintitantos siguiendo una sombrilla. Te interesa que, en la cena, alguien diga algo que te haga pensar «qué verdad» — y que no suene forzado.

No necesitas saber quién fue Toyotomi Hideyoshi. Necesitas que alguien te lo cuente en el momento exacto en que estás mirando su castillo. No antes, y desde luego no en una presentación.

Y, sobre todo: no quieres organizar tú un viaje de quince días a un país donde no hablas el idioma, mientras trabajas, mientras vives.

Si dos de estas cuatro te han sonado a ti, sigue leyendo. Esto no es para cualquiera — no porque seamos exigentes, sino porque no todo el mundo quiere viajar así. Y está muy bien que así sea.

No haces turismo. Haces preguntas.

No buscas un grupo. Buscas una conversación que no sabías que necesitabas

No quieres verlo todo. Quieres que lo poco que veas, se quede

Si te acabas de reconocer en alguna de estas líneas, sigue leyendo: este viaje está pensado para ti, no para cualquiera.

Antes de proponerte esta ruta

Antes de proponerte esta ruta, la caminamos nosotros. Y nos equivocamos bastante.

Hubo un día, cerca de Nara, en que seguimos un camino que aparecía en todas las guías como «imprescindible» y que resultó ser cuarenta minutos de desvío para hacer una cola enorme para una foto. Lo tachamos esa misma tarde, con el móvil todavía abierto y bastante mal humor.

Ese día aprendimos la regla que sostiene toda la ruta: si algo no aporta nada estando ahí, no lo aporta en un itinerario tampoco — por muchas estrellas que tenga en internet.

Por eso, cuando te enseñemos el recorrido, no vas a ver una lista de imprescindibles. Vas a ver lo que quedó después de tachar mucho.

Y hay algo que todavía no te hemos contado sobre por qué este viaje empieza en Osaka y no en Tokio.

Experiencias que vas a vivir

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Un jardinero, cada mañana, rastrilla la grava en líneas perfectas que probablemente nadie mire tan de cerca como él. No lo hace para los turistas. Lo hace porque así aprendió a esperar.

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El vapor te empaña las gafas antes del primer bocado. Nadie habla. Se oye el chasquido de los palillos y, de fondo, el sonido de la gente sorbiendo los fideos como se hace tradicionalmente

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Cruzas un pórtico y, de golpe, el ruido de la calle desaparece. No es casualidad: es la gravilla bajo tus pies y el hecho de que, sin que nadie lo pida, todo el mundo baja la voz en cuanto entra.

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El Camino del Filósofo no se recorre. Se escucha: el agua deslizándose junto a la piedra vieja, y el silencio que solo rompe alguien que, como tú, se ha parado a mirar el canal.

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Doscientos ochenta kilómetros por hora y ni una gota se mueve en el vaso de té que llevas en la mano. Contradicción pura: el país más rápido del mundo es también el más silencioso.

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Vas a subir a mirar Tokio desde arriba el último día. Y probablemente sea entonces, no antes, cuando entiendas — sin que nadie te lo explique — por qué empezamos este viaje en un castillo pequeño de Osaka y no aquí.

La pregunta que dio forma a toda esta ruta

Porque no empezamos preguntándonos qué lugares había que visitar.

Empezamos preguntándonos qué tendría que vivir una persona para comprender Japón de verdad.

Cuando empezamos a diseñar La Ruta de las Miyako no queríamos crear otro itinerario por Japón.

Queríamos responder a una pregunta mucho más importante:

¿Qué tendría que vivir una persona para volver mirando este país con otros ojos?

Esa pregunta cambió por completo la manera de construir esta ruta. Dejamos de pensar en una lista de lugares y empezamos a buscar experiencias capaces de dar sentido al conjunto.

En este vídeo te contamos por qué este viaje existe y qué lo hace diferente.

Ese es el verdadero motivo por el que existe La Ruta de las Miyako. No para enseñarte más lugares. Sino para ayudarte a mirar Japón con otros ojos.

Un recorrido donde cada etapa prepara la siguiente

Dicho de otra forma: un recorrido que realizas sin seguir el orden en que aparecen en Google. El orden que sigues es el que tienen sentido.

El Japón que vas a entender no empieza en Tokio. Empieza en la capital que la mayoría de viajeros se salta.

15 días para recorrer, en orden, las ciudades que fueron la capital de Japón en distintos momentos de su historia — y para llegar a Tokio sabiendo ya cómo mirarla.

No vas detrás de una lista de ciudades bonitas. Vas siguiendo el propio Miyako, la capital imperial, mientras se desplaza de sitio en sitio a lo largo de los siglos. Empezar despacio es, precisamente, la razón por la que el final del viaje va a tener sentido.

NANIWA-KYŌ: EL PRIMER CONTACTO CON EL PAÍS

Días 2-5 · Osaka, Hiroshima, Miyajima y Himeji

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Empezamos en Osaka, una ciudad que muchos identifican solo por su gastronomía y su carácter abierto, pero que fue, bajo el nombre de Naniwa-kyō, una de las primeras capitales del Japón imperial. Siglos después se convirtió en la gran despensa del país, el lugar donde se comerciaba el arroz que alimentaba a medio Japón. Esa mezcla de historia antigua y apetito por la vida se sigue notando hoy entre los neones de Dotonbori y los puestos de Namba.

Desde aquí salimos hacia Hiroshima y Miyajima, una isla que lleva siglos considerándose sagrada, donde el santuario de Itsukushima flota literalmente sobre el agua en marea alta, y hacia Himeji, el castillo mejor conservado de Japón, antes de subir a Engyō-ji, donde el único sonido es el viento moviendo las hojas. Volvemos a Osaka para completar la ciudad: su castillo, el santuario académico de Tenmangu y el Osaka del presente, en el distrito de Umeda.

Empezar aquí, despacio, es la razón por la que el resto del viaje va a tener sentido. Ya lo entenderás en Tokio, el último día, cuando mires la ciudad desde arriba.

HEIJŌ-KYŌ: DONDE JAPÓN ECHÓ RAÍCES

Día 6 · Nara

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Nara es el lugar donde Japón baja el ritmo. Aquí no vienes a correr de un templo a otro ni a marcar lugares en un mapa. Vienes a caminar despacio entre jardines, santuarios y siglos de historia, descubriendo cómo la primera capital permanente de Japón sigue transmitiendo una serenidad difícil de explicar con palabras. Fue aquí donde el budismo se convirtió en religión de Estado y donde se alza el Tōdai-ji, un templo de madera tan colosal que cuesta creer que fuera construido hace más de trece siglos. Los ciervos forman parte del paisaje, sí, pero son solo un detalle más de un lugar que invita a mirar, escuchar y dejar que Japón empiece a hablarte de otra manera.
Pasearemos entre templos centenarios, probaremos sus famosos mochis que hoy forman parte de la tradición de la ciudad y descubriremos cómo muchas de las bases culturales de Japón siguen vivas más de trece siglos después.
Al final del día viviremos una de las experiencias más especiales del viaje: pasaremos la noche en un ryokan tradicional con onsen y compartiremos una cata de sake en una bodega local, dos formas de acercarnos a tradiciones que siguen formando parte de la vida japonesa.

Aquí el viaje empieza a ralentizarse. Y también nuestra forma de mirar Japón.

HEIAN-KYŌ: EL ALMA DEL MIYAKO

Días 7-11 · Kioto, Uji y Fushimi Inari

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Kioto fue durante más de mil años la residencia del Emperador. Aquí se perfeccionó la ceremonia del té, floreció la pintura, se escribió gran parte de lo que hoy llamamos «estética japonesa». Y por eso, ya desde la primera tarde, entre el Castillo Nijo y las callejuelas de Pontocho, empiezas a darte cuenta de todo lo que tiene que ofrecerte este lugar.. 
Necesita días, así que nos quedamos cinco: recorremos la ciudad sin prisas, entre el Pabellón de Plata y el Paseo de la Filosofía, el Pabellón Dorado y el jardín zen de Ryōan-ji, hasta el imponente Sanjūsangendō y sus mil estatuas.

Rincones que nos permitirán entender por qué Kioto sigue ocupando un lugar único en la identidad japonesa.
Iremos a Uji, la cuna del té verde, para una ceremonia que dura apenas media hora pero que —si prestas atención a cada gesto, a cada silencio entre gesto y gesto— te va a decir más sobre Japón que un libro entero. Pasearemos por Fushimi, el barrio del sake, antes de subir al santuario Fushimi Inari al atardecer, cuando la luz atraviesa los miles de torii y, durante unos segundos, nadie en el grupo dice nada.

Porque Kioto no se descubre en un solo día. Se revela lentamente.

TŌKYŌ: EL MIYAKO DEL PRESENTE

Días 12-14 · Tokio

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Tokio recibe hoy al Emperador desde 1868, y después de once días recorriendo las antiguas capitales te recibirá a ti, y la ciudad ya no te va a parecer solo la metrópolis futurista de las postales.

Vas a caminar por el bosque del Santuario Meiji, por el Tokio tradicional de Asakusa y su Senso-ji, y por barrios que sobrevivieron a la guerra, como Yanaka, y vas a reconocer, debajo del neón de Shinjuku o Shibuya, la misma lógica que viste en un jardín de Kioto o en un templo de Nara. Es el mismo país. Solo que aquí grita en vez de susurra

Recorreremos algunos de sus barrios más emblemáticos para descubrir cómo el Japón contemporáneo sigue dialogando con el pasado y comprobar que, incluso aquí, la historia permanece presente.

El último día terminamos en la Torre de Tokio, subiendo a ver la ciudad desde arriba. Y ahí, no antes, es donde entiendes por qué empezamos este recorrido en el castillo de Osaka y no en esta ciudad enorme: para llegar aquí sabiendo mirar.

Cuando vuelvas, probablemente recuerdes muchos lugares, porque sabes qué viste en cada parada del viaje. Pero hay algo que se quedará más tiempo que cualquier lugar, y es cómo te sentiste en cada momento del recorrido.

En El Arte de Viajar creemos que un destino no se conoce solo recorriendo sus monumentos o visitando sus lugares más famosos.

Se descubre cuando entiendes la historia que lo ha moldeado, el arte que refleja su identidad y las tradiciones que siguen dando sentido a su cultura.

Por eso diseñamos cada ruta con un objetivo muy claro: que vuelvas a casa con la sensación de haber conocido un lugar de verdad, no solo de haber pasado por él.

Tokio recibe hoy al Emperador desde 1868, y después de once días recorriendo las antiguas capitales te recibirá a ti, y la ciudad ya no te va a parecer solo la metrópolis futurista de las postales.

Vas a caminar por el bosque del Santuario Meiji, por el Tokio tradicional de Asakusa y su Senso-ji, y por barrios que sobrevivieron a la guerra, como Yanaka, y vas a reconocer, debajo del neón de Shinjuku o Shibuya, la misma lógica que viste en un jardín de Kioto o en un templo de Nara. Es el mismo país. Solo que aquí grita en vez de susurra

Recorreremos algunos de sus barrios más emblemáticos para descubrir cómo el Japón contemporáneo sigue dialogando con el pasado y comprobar que, incluso aquí, la historia permanece presente.

El último día terminamos en la Torre de Tokio, subiendo a ver la ciudad desde arriba. Y ahí, no antes, es donde entiendes por qué empezamos este recorrido en el castillo de Osaka y no en esta ciudad enorme: para llegar aquí sabiendo mirar.

Consulta todas las fechas disponibles y el itinerario completo día a día al final de esta página

Hola, soy Irene.
Y no, no hablo japonés.

La primera vez que fui a Japón me perdí en la estación de Shinjuku —la más transitada del mundo— durante casi cuarenta minutos, con un mapa de papel al revés y bastante orgullo herido. Ese día aprendí más sobre cómo moverse por Japón que en cualquier guía que había leído antes.
Desde pequeña viajo así: buscando la historia detrás de las cosas, no solo la foto. Con el tiempo me di cuenta de que no era la única. Mucha gente quería viajar con contexto, bien organizado, y con compañía que disfrutara de las mismas cosas — pero no tenía ni el tiempo ni las ganas de montárselo todo desde cero. Así nació El Arte de Viajar.

Hoy diseño cada ruta junto a David. Seguimos yendo primero nosotros. Seguimos perdiéndonos de vez en cuando. Y seguimos diciendo que no a sitios bonitos que no aportan nada — aunque salgan en todas las fotos de Instagram.

Quién te acompaña

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Hay experiencias que no aparecen en una guía

Como aquella noche en la que terminamos compartiendo una omakase con un cocinero que decidió cerrar su pequeño restaurante solo para nosotros. No aseguramos que pueda pasarte lo mismo. Decimos qué tipo de cosas buscamos cuando diseñamos un viaje.

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Un paisaje puede ser bonito

Pero cuando descubres por qué una isla lleva siglos considerándose sagrada, o qué representa un torii sobre el agua, la forma de mirarlo cambia por completo.

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No buscamos recorrer Japón deprisa

Dejamos espacio para mirar, preguntar y quedarnos con los detalles que la mayoría pasa de largo.

Lo que queremos que te lleves de este viaje

Volver con contexto

No solo habrás visto lugares extraordinarios. Vas a entender qué ocurrió allí y por qué ese lugar es como es — y vas a poder contarlo meses después, en una cena, sin necesidad de enseñar fotos.

Dejar de organizar y empezar a viajar

La ruta, los tiempos, las visitas y la lógica del viaje están pensados antes de que llegues. Tú solo tienes que aparecer con curiosidad.

Encontrar tu lugar dentro del grupo

No buscamos llenar plazas. Buscamos reunir personas que disfruten viajando de una manera parecida — para que dejes de viajar a lugares y consumirlos, y empieces a compartirlos con alguien con quien de verdad te apetezca hablar de lo que acabas de ver. Es esa persona, más que el propio templo, la que probablemente sigas teniendo en tu vida bastante después de terminado el viaje.

No es solo un viaje cultural cuidadosamente diseñado. Es un viaje cultural diseñado para compartirlo con personas que, probablemente, disfrutan de las mismas cosas que tú.

Y ahora, lo que quizá te estés preguntando: cómo se traduce todo esto en la práctica.

Así entendemos nuestros viajes

Y lo transmitimos en nuestros diseños

En El Arte de Viajar creemos que un destino no se conoce solo recorriendo sus monumentos o visitando sus lugares más famosos.

Se descubre cuando entiendes la historia que lo ha moldeado, el arte que refleja su identidad y las tradiciones que siguen dando sentido a su cultura.

Por eso diseñamos cada ruta con un objetivo muy claro: que vuelvas a casa con la sensación de haber conocido un lugar de verdad, no solo de haber pasado por él.

Viajar con contexto

Cada lugar tiene una historia, y no nos limitamos a visitar monumentos: buscamos lo que los hace importantes.

Viajar con sentido

Cada parada está para descubrir lo que la mayoría de itinerarios pasa por alto.

Viajar con personas afines

Grupos reducidos, con la misma curiosidad por el arte, la historia y la cultura local.

TODO DE LO QUE TÚ NO TIENES QUE PREOCUPARTE

Qué incluye el viaje

Preparar un viaje de quince días a un país donde no hablas el idioma tiene su propio nivel de estrés. Esto es todo lo que quitamos de tu lista.

Acompañamiento y tranquilidad

Servicio de diseño

Experiencias incluídas

Alojamiento y transporte

Qué NO incluye el viaje

¿Es este viaje para ti?

Este viaje tiene un carácter. Y como todo lo que tiene carácter, no es para todo el mundo.

Es para ti si...

Quizá no sea para ti si...

LA FILOSOFÍA

¿Por qué el grupo es reducido?

No queremos llenar doce plazas. Queremos reunir a doce personas que disfruten viajando de una manera parecida.

Doce personas caben en un izakaya tradicional. Trece, ya no. Pero el número no es lo importante — es la consecuencia. Lo importante es que puedas conversar, preguntar, detenerte y compartir el viaje sin convertirte en un número dentro de un grupo.

No es un grupo pequeño para poder decir que es exclusivo. Es pequeño porque esta experiencia deja de funcionar cuando deja de ser humana.

Este viaje no puede crecer sin dejar de ser lo que es. Por eso no abrimos grupos más grandes ni añadimos salidas de última hora: preferimos que quien venga, encaje.

LA PREGUNTA IMPORTANTE

¿Y si viajo sola/o?

Es la pregunta que más me llega, y la que más intento resolver antes del viaje: ¿Y si no conozco a nadie?

No vas a llegar así. En cuanto se cierra el grupo, hacemos una videollamada para poneros cara y voz.

Se abre un chat de WhatsApp que se queda activo durante todo del viaje: ahí se resuelven dudas de última hora, se comparten nervios y ganas, y se empieza a notar quién tiene un ritmo parecido al tuyo. Se queda abierto incluso a la vuelta!

Antes de salir, hay una segunda videollamada para cerrar los últimos detalles.

Para cuando pises Osaka, no vas a ser una desconocida más con la misma maleta.

Viajar con personas afines no es una frase bonita de esta página. Es lo que pasa antes de que el avión despegue.

La Ruta de las Miyako

15 días para descubrir Japón desde una mirada diferente

No estás pagando un vuelo con paradas bonitas. Estás pagando quince días en los que alguien más ya se equivocó por ti — para que tú no tengas que hacerlo.

Habitación compartida
3040 €

Ideal si disfrutas compartiendo la experiencia con otro viajero del grupo.

Habitación individual
3500€

Si prefieres disponer de tu propio espacio durante todo el viaje, puedes elegir esta opción desde el momento de la reserva.

¿Viajas solo? No hay ningún problema. La mayoría de nuestros viajeros también lo hacen. Puedes elegir compartir habitación con otra persona o reservar una habitación individual si prefieres mayor privacidad.

Si compartes habitación, se empareja por género y por afinidad, según cómo os vayáis conociendo en esas semanas previas.

incluye

Seguro de asistencia y cancelación · todos los transportes necesario en la ruta · experiencias incluidas · coordinación y acompañante durante todo el viaje. Todos los alojamientos incluyen desayuno

No queremos venderte a toda costa. Queremos que los dos sintamos que este viaje es para ti. Por eso, antes de confirmar tu plaza, tendremos una conversación para conocernos, resolver tus dudas y asegurarnos de que esta experiencia encaja con tu forma de viajar

Completa el formulario
25%

Cuéntanos quién eres y déjanos tus datos para que podamos ponernos en contacto contigo.

Hablamos contigo
50%

Tenemos una conversación para resolver tus dudas, explicarte cómo funciona el viaje y comprobar que esta experiencia encaja con lo que estás buscando.

Confirma tu plaza
75%

Si ambos sentimos que esta ruta es para ti, podrás realizar la reserva y empezar a preparar el viaje con nosotros.

Empieza el viaje
100%

El viaje no empieza cuando salimos, desde que te unes al grupo ya formas parte de él.

Consulta todas nuestras salidas 2027

Las fechas marcadas en verde tienen plazas disponibles, las marcadas en naranja están próximas a completarse y las marcadas en rojo están completas. 

Accede aquí al itinerario completo

Descarga el dossier para poder consultar el itinerario diario que vivirás durante el viaje

Preguntas frecuentes

¿Necesito saber historia del arte para disfrutar del viaje?

No. Si te hiciera falta saberlo, estaríamos vendiendo mal nuestro trabajo. Aportamos el contexto en el momento justo, frente a lo que estás viendo. Tú pones la curiosidad, nosotros hacemos el resto.

Es justo lo contrario: no damos charlas, contamos historias breves en el momento. Si disfrutas de una buena conversación más que de una clase magistral, este es tu viaje.

Sí. Antes de que el viaje empiece, ya has visto las caras de tu grupo en las videollamadas y habéis hablado en el chat — no llegas conociendo a nadie, pero tampoco llegas como una desconocida más. Si compartes habitación, se decide por afinidad, no al azar.

Por eso hablamos contigo antes de confirmar tu plaza: para comprobar juntos que esta forma de viajar encaja contigo.

Sí, y probablemente más que para quien va por primera vez: este recorrido explica cómo se conectan los lugares entre sí, no solo cuáles visitar.

Es un viaje para caminar, a ritmo tranquilo pero varias horas seguidas en los días más activos, y con tramos de suelo irregular o escalones —como la subida al monte Inari o el acceso a algunos templos—. No lo recomendamos si tienes movilidad reducida o si te fatigas tras caminar largas distancias, aunque sea despacio.

Esta ruta está pensada para lo esencial, bien elegido: cuatro capitales, sin relleno. Si quieres profundizar más en Osaka, Nara y Kioto, existe la misma ruta ampliada a 20 días, con un día extra en cada una de esas tres ciudades — cuéntanoslo en la conversación antes de reservar y vemos juntos cuál encaja mejor contigo.

No. Como ciudadana/o español, puedes entrar a Japón como turista sin visado durante estancias de hasta 90 días — solo necesitas el pasaporte en vigor y un permiso de entrada que se tramita vía online. Estos trámites no los hacemos pero ayudamos a sacarlos

El viaje incluye seguro de asistencia y te acompañará una persona coordinadora que te ayudará en todo lo que necesites para gestionar este momento

Cuando decidamos mutuamente que este viaje es para ti, se formaliza tu entrada al grupo con una señal del 20% del precio total. 80 días antes del viaje se realiza un pago del 30% del total. Y 45 días antes se paga el 50% restante. Puedes consultar todo esto en la página de «Política de contratación»

Depende de la situación en la que esté en viaje. Si el grupo aún no se ha confirmado (6 personas) se te devolverá el importe íntegro. Si el grupo está formado, se perderá el dinero de la señal inicial del 20%. En el caso de estar en situación más avanzada y haber abonado el segundo o tercer pago, no se podrá devolver esa parte ya abonada. Aún así, intentaremos ver opciones para gestionar esto de la mejor manera posible para ti. Puedes consultar todo esto en la página de «Política de contratación»

Hay viajes que se olvidan en la maleta, junto con la ropa sucia.

Y hay viajes que se quedan. No en fotos. En la forma en que, meses después, alguien te pregunta algo sin importancia y tú, sin venir a cuento, piensas en un jardín, en un cruce de Osaka de noche, en un cuenco de ramen empañándote las gafas.

 Ese es el viaje que diseñamos para ti

Y este viaje que ya ha empezado. Solo falta que decidas venir.

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